
Nos hemos acostumbrado a ser los reyes de la carretera. Los autobuses tienen prioridad, los taxis se la ganan ellos solos, los turismos prevalecemos sobre las motos, y éstas son capaces de colarse por huecos impensables ¿Y las bicicletas? Para quien se vea con dificultad de aparcar en el trabajo, le preocupe su salud y quiera hacer deporte, o bien se preocupe por la contaminación y quiera aportar algo por su parte al medio ambiente, que haberlos hailos, es una locura meterse, por ejemplo, en los atasco matinales entre tanto motor.
El carril bici supone un avance para la ciudadanía sevillana en muchos aspectos. A pesar de tener que sufrir las obras de dicho carril por bastante tiempo, y el que aún nos queda, es por fin algo que está siendo útil y una promesa tangible de nuestro querido alcalde.
Entre las vías que ya están terminadas y las que están en proceso, se supera el 50% de lo que será al final todo el carril bici de Sevilla, lo que también se aprecia en que cada día se ve a un mayor número de ciclistas por las calles, aunque no siempre cumplan con lo establecido y usen su carril. No hay que olvidar Sevici, el servicio que a puesto el ayuntamiento para los ciudadanos ofreciendo bicicletas municipales a un precio realmente económico.
La bicicleta es un vehículo frágil en la que el ciclista está desprotegido de cualquier envoltura física, por lo que prestar una especial atención a su seguridad está justificado, y no sólo por eso, si no por los problemas de tráfico con los que cuenta Sevilla, que se verán cada día algo más aliviados, se ayuda a mirar por el medio ambiente, y además es un transporte sano, favorable para la salud, y gratuito, sólo hace falta una bici y dos buenas piernas locomotoras con ganas de llegar a los sitios.